Miércoles 3 de agosto 4 pm:
Última clase del día, último piso del edificio de la última facultad de toda la
universidad… básicas. Todos (o la mayoría de javerianos que conozco) detestan
básicas y cómo caso irónico, el sistema, el destino o la vida, los pone allí en
las 6 o 7 clases que ven al semestre (qué suerte), y peor aún, en el último piso.
Sin embargo esta vez hubo algo
diferente al subir hasta el 5to piso; y es que en los 2 años que llevo en la
universidad jamás había subido por las escaleras del 52. ¡Es un espacio
totalmente distinto! No había gente que impidiera el paso, estaba solo y
subimos casi sin sentir los 5 pisos. Por fin el edificio tenía un color más
agradable que el gris (o blanco sucio). En fin, creo que se convirtieron en las
escaleras predilectas para evitar el tráfico de tanta gente y llegar a tiempo a
clase (es probable que usted lector, no sepa de qué escaleras hablo).
Llegamos al último escalón, eran
las 4 en punto o faltaban 2 minutos, Juan Sebastián iba detrás de nosotras.
Comenzamos la clase y leímos un par de entradas de nuestros blogs, que por
cierto me pareció un buen ejercicio para conocer el estilo de escritura de
algunos compañeros; y pensé de inmediato en el ejercicio de la primera clase
(descripción a través del dibujo) pues a través de las letras podemos hacernos
una idea (quizás vaga) de cómo es la persona que escribe.
Finalizamos la lectura de las
bitácoras con la explicación (nuevamente) de los niveles de lectura; como no
estuve la clase anterior, no sabía de estos: Literal, se encuentra en un primer
escalón, después está Inferencial, en una tercera casilla Intertextual y finalmente
Analítico Crítico.
En un segundo aspecto de la
explicación de los niveles de lectura, está la importancia de las metáforas en
cierto tipo de textos, lo cual genera en el lector mayor comprensión por la
asociación de los diferentes sentidos. La explicación surgió gracias a un video
TED con el ejemplo de los nombres Booba y Kiki y dos figuras.
Comenzó la explicación del taller
que ya todos habían empezado; yo me sentí totalmente perdida por mi falta de la
clase anterior, no tenía grupo, no sabía qué hacer, ya me había estresado
pensando que era un taller larguísimo que tenía que entregar en 20 minutos. Sin
embargo, después de la explicación de Juan Sebastián supe que (aunque era
largo) tenía bastante tiempo para hacerlo, así que entré en calma y terminé
relativamente rápido, claro, con ayuda de una compañera.
Tras esta actividad comprendí que
se deben evaluar diferentes características clave en una página web, como por
ejemplo, los datos del autor, si es una página de una entidad oficial,
referencias, entre otras. Debemos ser más críticos, responsables y selectivos a
la hora de escoger una página web, ya sea para una referencia o para
informarnos.
5 de agosto, viernes.
Comenzamos la clase con el taller
de evaluación de páginas. Creí que nos iba a tomar menos de 20 minutos
terminarlo pero no fue así. La evaluación de cada una de las características
toma bastante tiempo y como eran 50 aplicadas en 6 páginas (o sea 300 criterios
en total) no saben cuánto me demoré (bueno realmente ustedes sí saben porque
también lo hicieron). El caso es que no
lo terminamos en la clase y quería llorar, tenía tantos trabajos que con uno
más no sabría por dónde empezar con todo eso. Pensaba: A parte de la bitácora
tengo que terminar el taller, leer como 200 páginas, hacer una reseña de esas
200 páginas, escribir una autobiografía, leer otras páginas, hacer
contextualizaciones de un autor, hacer otro taller… ya ven, demasiado para tan
solo 2 días de “descanso”.
Guardé mi adelanto (el taller a
medio terminar) y entonces ¿Por qué a mí? ¡No había Internet para poder
enviarlo a mi correo! Otra vez pensaba: A parte de todo lo que ya mencioné,
tengo que volver a evaluar 150 criterios (que ya había evaluado) y 150 más (que
me faltaban por evaluar) por culpa del Internet ¡Sería el doble de trabajo!
¿Por qué a mí? ¿No basta con todo lo que tengo que hacer? Bueno, creo que esa
es la vida del universitario, lamentarse por el montón de trabajos, y peor aún,
lamentarse por no hacerlos el fin de semana.
Al fin pude guardar mi trabajo en
el celular y ya Juan Sebastián explicaba otro tema, y como no tenía Internet me
perdí de casi toda su explicación. El caso es que supe que hablaba del ranking
de las mejores universidades y de las publicaciones que cada una de estas
hacía. La Javeriana no estaba en el primer o segundo puesto; universidades como
la nacional tienen mayores publicaciones que nosotros. Sin embargo, las
universidades del país quedan al final de la lista si las comparamos con
universidades como Harvard o Yale.
La clase terminó con una
explicación rápida de las normas APA y la asignación de exposiciones en grupo.
Yo quería ser de los primeros grupos en exponer, porque dejar eso para último
corte es un suicidio, bueno no tan extremo, pero se acumulan los finales y
parciales de las otras 7 materias. El caso es que el profesor solo asignó como
4 temas a los de editorial y los demás los dejó para después; seguro seré la
primera en levantar la mano cuando pregunte “¿Quién quiere este tema?”.

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