miércoles, 17 de agosto de 2016

El camino hacia un buen escrito

SEMANA 3 

El bajo rendimiento de escritura y lectura de los universitarios es una problemática que debe ser enfrentada con diversas estrategias pedagógicas. En el proyecto de investigación “Problematizar la lectura y escritura académicas en la universidad”, realizado por el grupo Graphos, se refleja el bajo rendimiento de lectura de 1.077 estudiantes de la Universidad Sergio Arboleda, así: “786 (73,23%) de los que ingresan a primer semestre muestran una lectura literal y un proceso escritural básico; 270 (22,81%) inician su formación universitaria con un tipo de lectura inferencial y solo 21 (3,94%) presentan un nivel avanzado de lectura y escritura”.

Tanto en el ámbito académico, como en el desarrollo social y personal del estudiante son importantes las competencias lectoras y escriturales; por tal motivo, es necesario implementar herramientas que ayuden a identificar y mejorar las habilidades desde el primer momento de ingreso a la universidad.
Para reconocer las debilidades del estudiante, es importante tener en cuenta la participación del docente en la formación de estas habilidades. Es fundamental un acompañamiento para realizar un diagnóstico de las debilidades del estudiante, seguido, se deben implementar estrategias pedagógicas para el mejoramiento de los procesos de lectura y escritura, tales como la realización de una bitácora (esta posibilita el seguimiento al estudiante).

Existe cierta dualidad entre la implementación de las herramientas tecnológicas como un factor que promueva la lectura y la escritura. Por un lado, considero, estas herramientas pueden ser un gran distractor si no se usan de forma apropiada y el estudiante puede caer en el conformismo de la información breve y superficial. Pero, por otro lado, las herramientas virtuales pueden incentivar al estudiante a desarrollar, en primera instancia, escritos vivenciales que permitan posteriormente un nivel mayor de escritura y comprensión lectora.

La mayoría de universitarios no ingresan a la universidad con bases sólidas de escritura ni lectura, por esto los docentes deben implementar desde el colegio (básica primaria) estrategias que aseguren en el estudiante estas dos importantes competencias, así, los estudiantes de primeros semestres no tendrán mayor dificultad a la hora de realizar un escrito. Sin embargo, considero que los padres tienen una responsabilidad mayor en la formación de hábitos de lectura y escritura, es decir, desde casa se debe incentivar al niño para no tener problemas futuros en estas competencias.

La educación en Colombia tiene un nivel muy bajo en comparación con sistemas educativos de otros países. La deserción y desmotivación de los estudiantes refleja una panorámica sobre nuestro sistema educativo el cual, considero, es excluyente. Otro factor que puede reflejar la situación educativa de nuestro país en comparación con otros, es la realización de publicaciones. La universidad de Harvard, por ejemplo, cuenta con aproximadamente 100.000 publicaciones y universidades colombianas como la Pontifica Universidad Javeriana con unos 3.500 (una cifra muy por debajo). Por esto, debemos considerar qué tipo de estudiantes somos, qué tanto conocimiento tenemos, y qué tan preparados estamos para enfrentar retos como lo es el camino hacia el logro de una publicación.

Es, por tal motivo, que en algunas clases de la universidad debemos ver y comprender ciertas normas que nos guían a la hora de realizar nuestros propios artículos. Las normas APA se han convertido en la pesadilla de los estudiantes universitarios (y de la gran mayoría de quienes están realizando su tesis) pues llegan a ser complicadas, engorrosas y pueden contener demasiada formalidad (para algunos). Sin embargo debemos reconocer su importancia en las ciencias sociales, primordialmente, pues brindan una estructura concreta y unos lineamientos para realizar un escrito correctamente.

El aprendizaje es un proceso que se evidencia mientras adquirimos experiencia. La lectura y la escritura son, del mismo modo procesos empíricos que deben ser estimulados desde temprana edad. Sin embargo, el estudiante debe tener en cuenta que un buen escrito no depende tan sólo de la ortografía o la gramática, sino del manejo textual, cognitivo e intertextual, es decir, su nivel de discurso.

La producción de textos va más allá del simple hecho de escribir, pues se deben considerar las debilidades del estudiante y problemas como la falta de interés, falta de experiencia o poca orientación. Es por esto que, los padres en primera instancia, el colegio y profesores de primeros semestres de universidad, deben implementar estrategias para superar las debilidades de sus estudiantes.


También, es necesario que los estudiantes comprendamos el manejo de herramientas, ya sean las normas APA, Icontec, Vancouver, etc., no como un tema de más en la universidad para ponernos “pereque”, sino como una herramienta que nos brinda un mayor conocimiento y una buena guía para realizar nuestro propios escritos.

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